Conversamos con Javier Couso, Doctor en la Universidad de Berkeley, California y académico de la UDP , sobre las implicancias de un cambio en el régimen político con la nueva constitución.

La ciudadanía, en el plebiscito convocado para el 25 de octubre del año recién pasado dio muestra clara de su voluntad soberana: un 78,28% declaró su rechazo a la constitución vigente y la necesidad de redactar una nueva carta magna. Y aún más, un 79% de los electores declaró su voluntad que esta redacción debía ser hecha por una Comisión Constituyente totalmente electa.

Estos resultados son un claro mandato para los constituyentes que sean electos el próximo 21 de abril. Ellos tendrán la alta responsabilidad de convenir una nueva constitución para Chile; el fracaso no les es permitido, bajo riesgo de un alto costo político para el país.

Una de las principales tareas que tendrá en el año de trabajo que dispone la asamblea, será el definir el régimen político para Chile. Examinar el régimen presidencialista que hoy nos rige, avanzar hacia un régimen semipresidencial o llegar a un sistema parlamentarista. Son alternativas que se tendrán que analizar en profundidad, en sus conveniencias o inconvenientes, en síntesis, definir lo más adecuado para los siguientes 50 años del país. Debe ser un régimen que no tenga que ser modificado en el corto plazo.

Couso enfatiza que «en lo personal, si el sistema es parlamentarista, el régimen electoral lo dejaría como está. No creo que para Chile tenga mucho sentido un sistema uninominal. Es difícil culturalmente».

Guillermo Larraín plantea que «avanzar hacia un régimen político con una figura nueva, donde aparezca un parlamento con nuevas facultades que hoy no tiene, esa es una de las cosas más tangibles que podría cambiar esa sensación de caminar en una hoja de papel. Se debe hacer un cambio en el régimen político«.

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